Yael

22/04/2004 Me pides que te escriba y no sé cómoEscribir sin llorar aquel recuerdoCuando eras el “ruidito” de la casaY tus suaves pasitos casi en vueloRompían el silencio…Y al darme vuelta, sigilosa y dulce,Te tenía detrás… como en un sueño. ¡Cuánto añoro esos tiempos, mi pequeña!¡Cuánto hoy necesito de tu vuelo!¡Cuánto me aferraría a tuSigue leyendo “Yael”

Yael y el rayito de sol

16/12/91 Por la ventana entreabiertaEntra un rayo juguetón,Y se mete en tu casitaBuscando jugar con vos. Con tus manitos traviesasYa lo quieres atrapar,Pero el rayo es más traviesoEntra, pasa, vuela y va. ¡Qué lindo es verte sonriente,Dueña de un rayo de sol!Atrápalo, niña mía,Sólo será tuyo hoy… Los días pasan y vuelanComo un rayo juguetón,PeroSigue leyendo “Yael y el rayito de sol”

Para Eunice

(2001) .                   Angelito que rondas los días de mi otoño                   Mientras siento cascadas de tu risa ambarina                   Oigo ruidos de mieles que caen cristalinas                   Roces de mariposas, hojitas de retoño. .                   Debe ser porque el cielo te alumbró con estrellas                   Embriagando de luces el milagro más hondo. .                  Sigue leyendo “Para Eunice”

Luciérnaga feliz

Para Lucía           . Lucía… Luz… Luci – érnaga… bichito de luz se llenó el aire con tu luz brillante luciérnaga feliz y amanecida cuando llegaste inquieta a nuestra vida iluminando todo en un instante. Fuiste el faro que guió nuevos caminos en nuestro mar profundo y susurrante y allí donde sentimos un abismo encontramos tuSigue leyendo “Luciérnaga feliz”

Por siempre enamorados

(2013) A Yael y René Me diste la alegría tan inmensa de verte ya, mujer enamorada con tu nuevo brillo en los ojitos y tu sonrisa tierna y recatada caminando hacia nuevos horizontes llevada de la mano… siempre amada!!! Bendigo esos brazos cariñosos  que se abren de amor al recibirte y doy gracias a Dios porqueSigue leyendo “Por siempre enamorados”

Con las alas abiertas

(06-07-2013) Paloma que llegaste a posarte en mi nido en este nido tibio de plumitas mullidas llegaste y fue la brisa diferente aquel día y mi asombro de abuela, abrazando la vida.   Y tus pasitos lentos recorrieron mi patio y tu ruidito tierno se adueñó del silencio y yo no estaba sola, porque estabasSigue leyendo “Con las alas abiertas”

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