(1990) Amada mía… llegarás el día en que canten al viento las calandrias, y vuelen en el sol las golondrinas. Y yo estaré deseosa de aire puro y mis alas, ansiosas de infinito, y mi sonrisa eterna, de esperarte. Vendrás amada, y estarás en mi pecho, con una flor abierta, en primavera, y una cruzSigue leyendo “A mi muerte”
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En tus brazos
(2007) Por el camino del Gólgota Jesús muy lento subía con su corona de espinas lento… muy lento… a la gloria. . Monte de la calavera lleno de piedras y abrojos no puedo ver tus despojos Jesús la gloria te espera! . Porque son lentos tus pasos se parecen a los míos Ay Jesús, miSigue leyendo “En tus brazos”
Como bandadas de pájaros
(1995) Hay una luz en mis ojos que no ha apagado ni el llanto, el cielo se vuelca en ellos cual llovizna en el campo, y me devuelve el espejo como bandadas de pájaros. Mis ojos: libros abiertos, de mi vida, mi pasado, con lágrimas escribieron muchas historias que canto. Y entonces me viene elSigue leyendo “Como bandadas de pájaros”
Esperanza
(1985) No he tenido visiones más hermosas que hoy, al abrir esa ventana: he visto la primera rosa abierta a la suave quietud de la mañana. . Hasta ayer era sólo una muralla enredada de ramas y de hojas y hoy ¡felices mis ojos que la vieron enredada también está la rosa! . No terminanSigue leyendo “Esperanza”
Búsqueda
(12-06-85) Si voy por un camino pedregoso y siento que en mis pies las llagas duelen, es porque Tú me llevas silencioso de la mano, entre espinas y entre mieles. . Busco en el infinito tus grandezas y sólo encuentro penas y amarguras y es sólo porque no veo tu hermosura con mis pupilas llenasSigue leyendo “Búsqueda”
Transmutación
Baja a mí, mi Señor, mi alma te espera, cubre en rayos de luz esta agonía donde tiembla mi alma tan vacía, donde llora tu luz en sus tinieblas. Lléname con tu fuerza bienhechora, yo quiero estar de pie ante mi muerte, quiero ser yo, quien luche con mi suerte hasta el último brilloSigue leyendo “Transmutación”
Camino de ceibos
(1990) Me fui quedando dormida en el corazón del viento, el espacio se me abría como caminos de ceibos y… ¡ay!.. cuán claras y bellas estrellas en mi silencio. No podía abrir mis brazos a tanto espacio sin tiempo. Mis manos hechas jirones, alas sin plumas, ni sueños, y mis ojos, ¡ay! mis ojos,Sigue leyendo “Camino de ceibos”
