(2-9-85)
¡Cuánto dolor llevo preso
entre los muros del alma!
Cada suspiro es un grito
que está clamando venganza
cada latido es un eco
ahogando toda esperanza
¡Cuánto dolor llevo preso
entre los muros del alma!
Siento como latigazos
abriendo surcos sin pausa
en esta carne doliente
que me da vida y me mata.
Siento que vienen torrentes,
mis lágrimas en cascadas
y ya no puedo entender
tanta angustia que me sangra!
Quisiera abrirme cual libro
y borrar en cada página
toda pena que está escrita
y que mi historia arrebata.
Quisiera que mis latidos
no asemejaran espadas
ni mis suspiros un grito
que está clamando venganza
¡Cuánto dolor llevo preso
entre los muros del alma!
