(1992)
Todo es prisión…
si hasta el aire,
con barrotes invisibles
me hace creer que soy libre
y en la tierra me aprisiona
y como cerro que amontona
más piedras sobre su falda
se va encorvando mi espalda
con más peso cada hora.
El cielo se ríe entonces,
con sonoras carcajadas
vieja arpía y desdentada
que detrás de tanta reja
vive feliz y sin quejas
sin esta jaula dorada.
¡Por eso no tengo alas!
Si salir me fuera dado
los barrotes, lado a lado,
solos irían cayendo
como el agua se fue abriendo
al paso de los esclavos.
